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sábado, 5 de julio de 2014

Guardias de Medicina en Urgencias

Llevo ya unas cuantas guardias, y creo que me están sirviendo para aprender medicina de verdad. La teoría puede ser más o menos difícil, pero desde luego lo más importante es el manejo de las situaciones del día a día. Y ahí es donde estoy mejorando, poco a poco. Con guardias mejores y con guardias peores.

Mañana tengo mi quinta guardia y hasta ahora han ido bastante bien, a pesar del agobio que me han ido generando diferentes situaciones y pensamientos inevitables. En concreto ahora mismo estoy en fase de sentirme bastante inútil: veo que sé poco, que me cuesta manejar todavía el sistema informático, que constantemente tengo la sensación mental de ir muy perdido... El día antes de la guardia ya comienza la ansiedad: ¿y si la pifio? ¿y si no aguanto físicamente? ¿y si no aguanto psíquicamente? ¿y si los adjuntos no me hacen caso? ¿por qué demonios me habré puesto tantas guardias?

En enero ya empezaré de lleno con Psiquiatría, guardias incluidas. Pero hasta entoces me gustaría aprender lo máximo y hacerlo lo mejor posible... Me cuesta no desanimarme cuando algún adjunto o miembro de enfermería te suelta algún comentario fuera de tono. Por supuesto que pienso que hay que agachar la cabeza e intentar sacar lo positivo de todo, pero a veces cuesta, y lo peor es cuando te genera un desánimo persistente (quizás esto es lo que hay que evitar más enérgicamente).

Cuesta entender a la gente que está amargada desde el primer momento o que prácticamente ni te mira a la cara para escucharte o hablarte. Pero supongo que sus problemas y razones tendrán, y casi me sabe peor por ellos...

Por suerte muchos médicos y enfermer@s son muy amables, y eso se agradece un montón. Ojalá tenga suerte con los de mañana.

El objetivo para mañana es intentar mantener la calma en todo momento e ir haciendo sin prisa. A ver qué tal...


sábado, 1 de febrero de 2014

Noche de antes del MIR

Son las 2 de la madrugada. Mañana me presento al MIR. Esta tarde a las seis he dejado de estudiar. Me he comido tres boles de cereales mientras escuchaba "California Girls" de los Beach Boys a todo trapo. Luego he acompañado a mi madre a hacer recados. Hacía muchos días que no pisaba la calle. Hemos ido a una tintorería a recoger una corbata de mi hermano. Ignorante de mí, pensaba que ya no existían las tintorerías. Creo que no había estado nunca en una. Me sonaba a empleo de los que me hablaba el abuelo: farolero, botones, vedel, ordenanza... Palabrejas que ya no se suelen oír hoy en día, curiosamente. No sé si porque se considera que tienen un tono en parte despectivo: para mí no lo tienen, desde luego. Todo lo contrario, me parecen muy bonitos.

La experiencia de ir a una tintorería ha estado bien. Olía a tienda vieja. Nos ha atendido una abuela muy simpática, con sus zapatillas de estar por casa. Reconozco que me ha dado hasta envidia: se notaba que le daba exactamente igual lo que la gente pensara de ella. Pelo despeinado y desteñido, gafas prehistóricas... Nada que demostrar a nadie. Un gusto, acostumbrado a lo que se suele ver hoy en día.

Después ha habido tiempo para dar un largo paseo: la casa de la sombrera, tía de mi abuela materna (otro oficio de los que mencionaba el abuelo, por cierto); la casa de la calle Mallorca, ya sustituida por otra: parece increíble que de pequeño el abuelo jugase a fútbol en la calzada, con la de coches que pasan hoy en día; Las antiguas Teresianas, a las que fue mi madre hasta los doce años...

Yo estaba poco hablador, supongo que por toda la tensión acumulada. Pero me ha encantado escuchar a mi madre explicándome cosas del pasado. Me ha ayudado a encontrarme conmigo mismo y al mismo tiempo a recordar que no soy el centro del mundo: hay mucha gente que lo pasa y que lo ha pasado mal.

Después ha habido tiempo para cenar, para aguantar las lágrimas y para después ponerme "El Discurso del Rey" y acabar soltándolas. Por la película y por la sensación de saber que me he desfondado, se vea o no reflejado en los resultados.

Me han pasado bastantes cosas por la cabeza, pero prefiero esperar a otro día para seguir explicándolas. Ahora mismo me siento relativamente tranquilo.

Me voy a dormir orgulloso de haber aprendido y experimentado algo nuevo: dolor de costado. Y es bastante molesto, porque me fastidia al respirar. Es en el lado derecho. Tiene gracia, porque al mismo tiempo tengo una llaga en la lengua que me ha estado fastidiando todo el día. Y como gran médico y opositor que soy, no tengo cura para ninguna de las dos cosas.

Buenas noches y mucha suerte a todos.