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lunes, 4 de abril de 2016

A veces las cosas no salen como uno esperaba...

... y hay que continuar en el camino. Algunos parece que lo aguanten todo, por eso. Quizás tienen más desarrollada eso que los griegos llamaban virtud de la fortaleza. Pero en cualquier caso, muchas veces no somos conscientes del sufrimiento que padecen porque se han acostumbrado a mantener las formas, al más puro estilo de la educación victoriana.

Y entonces, nos ocurre algo a nosotros. Y nos duele. E incluso nos hunde. Por momentos, al menos. Y hacemos con los demás, aparentar que todo va bien.

Pero no se puede estar toda la vida así. El teatro puede ayudar durante horas. Días, incluso. Sin embargo, en algún momento acaba aflorando nuestra preocupación, muchas veces con una carga emocional importante asociada. Ese llanto que parece estar prohibido en una sociedad en la que se han psiquiatrizado tantas conductas humanas normales.

Han pasado ya dos años desde que estudié el MIR. A estas alturas, me carcomía por dentro la incertidumbre, la tristeza de pensar que no sabía si sacaría la plaza a la que aspiraba, e incluso de que si la sacaba quizás no me gustaría. Todo ello, mezclado con muchas preocupaciones más que no conseguía sacarme de encima.

Visto retrospectivamente, creo que quizás me hubiera ido bien contar con alguien que me dirigiera un poco más personalmente la preparación del MIR. No tanto los aspectos puramente académicos, sino también los emocionales. Llámese guía, coach, amiguete o psicólogo.

Es curioso hasta qué punto nos cuesta aceptar que nos brinden una ayuda, en especial a nosotros los profesionales sanitarios, que justamente dedicaremos toda una vida al servicio a los demás.

Para aquellos que estéis apurados... ¡dejaos ayudar por la familia! ¡por los amigos! En más de una ocasión también he podido comprobar que las personas no sólo necesitamos recibir ayuda, sino también darla a los demás.

De interés: psiquiatrización, psiquiatrización de la vida corriente, psiquiatría, tristeza, depresión, ansiedad, psicología MIR, coach para el MIR, psicólogo para el MIR, coach para el MIR

martes, 7 de abril de 2015

Imperiosa necesidad de escribir

Típico día en el que uno tiene la imperiosa necesidad de escribir. Ese día en el que todas las emociones salen a la palestra y uno queda desbordado por ellas, sin saber muy bien a qué agarrarse. Pues bien, yo me agarro al blog. Antes, a las libretas. Pero ahora las tengo incluso más abandonadas que el blog.
La vuelta de las vacaciones ha sido más dura de lo que me esperaba. Y en realidad he disfrutado de mi trabajo... Pero quizás mi mente no ha gestionado bien la velocidad a la que tiene que trabajar. O quizás simplemente estoy cansado y agobiado por las mil y una cosas que tengo que hacer. También influye que en el fondo he de pelear contra mi parte mala: mi pereza, mi desorden... Todos esos vicios que uno parece olvidar hasta que hacen su aparición repentina cuando nos damos de bruces contra la vida.
No pretendo adoctrinar a nadie. Faltaría más. No sé ni adoctrinarme a mí mismo... Lo que sí sé es pelear. Pero va bien que alguien nos enseñe cómo hacerlo y en qué dirección remar en ciertos momentos. Doy gracias por tener buenos amigos, familia y querida amiga, que nunca me abandonan.

domingo, 3 de agosto de 2014

Hace un año...

Estaba estudiando Nefrología. Me releo, y veo que no estaba con especiales ganas. Había sido un año duro, suspendiendo la última asignatura de la carrera y teniendo que volver a presentarme 'in extremis'. Qué lejos veo todo ahora... Parece que toda la preparación del MIR fue hace varios años, y en realidad hace seis meses aún estaba estudiando.

Estoy feliz en mi nuevo trabajo, a pesar de todavía no saber llevar el estrés que conlleva (levantarse pronto, tratar con gente muy diversa, responsabilidades...) con toda la paz que me gustaría. Ahora mismo estoy en San Esteban, y no puedo evitar que me invada una cierta nostalgia. Qué diferente es mi vida respecto a hace un año... He pasado de estar bastante hundido, con muchas dificultades para hacer cualquier cosa, a llevar una incesante actividad y tener más ganas de hacer cosas provechosas.

Doy gracias al de arriba, a mi familia, a una querida amiga, a mis amigos y a mis compañeros, porque sin ellos nada de esto hubiera sido posible...

Estar aquí en el salón donde estudiaba, escuchando las campanadas de la iglesia de San Esteban, me trae muchos recuerdos bonitos, también dolorosos, pero cuya suma final se convierte en una experiencia que creo que me ha ayudado a curtirme como persona.

Y ahora, para acabar de ponernos nostálgicos, preciosa versión jazzera de un clásico de Radiohead:

https://www.youtube.com/watch?v=VBnpdwtrhuE

lunes, 14 de abril de 2014

Recta final

Hoy ha empezado la elección de plazas. Nervios. Me he emocionado y alegrado por varios amigos siguiendo la adjudicación de plazas por internet.

Posiblemente el viernes 25 ya sepa algo en claro. Veremos qué pasa.

A fin de cuentas, creo que lo que pase será lo mejor para mí.

martes, 25 de marzo de 2014

Recomenzar

Desde hace un tiempo atravieso una crisis personal y existencial. Supongo que se nota por lo que voy escribiendo... A todo le falta sentido y no tengo un rumbo claro. Todo acrecentado por lo que supone no saber qué va a ser de mí en los próximos cuatro años (hasta dentro de un mes). Pero no me puedo engañar, mi mayor problema soy yo mismo. Porque si fuera sólo culpa del MIR o de la medicina ahora que estoy de vacaciones tendría que estar bastante contento y feliz y lo cierto es que no es así.

En cualquier caso, he decidido esforzarme por cambiar de hábitos. Esta mañana ya me he levantado con la pereza habitual, pero he decidido irme a correr. He dado pena. No he aguantado más de veinte minutos. Pero bueno, poco a poco espero ir cogiendo forma e ir subiendo de minutos.

Aparte de la forma física he decidido no resignarme a quedarme en casa solo los días que nadie me propone hacer algún plan. Si algún día estoy sin hacer nada en casa, llamaré a gente hasta conseguir un plan. Vale que a veces es difícil, porque yo estoy de vacaciones y la mayoría de mis amigos trabajando, pero también es verdad que algunos están en el paro y con ganas de hacer cosas. Así que nada de seguir entrando en un bucle egocéntrico.

Y aparte de todo eso, también me he propuesto reflexionar, meditar, orar al divino, o como cada uno lo quiera llamar. Pero necesito pararme para tomar conciencia de la situación presente, conocerme mejor y ver qué cosas hago mal y qué cosas necesito cambiar.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Sensaciones Post-MIR

Ya han pasado 18 días desde que hice el MIR. Me han servido para desconectar, ver a gente que hacía tiempo que no veía, hacer cosas como simplemente salir a la calle a ver que se cuece por ahí, jugar al Age of Empires contra mi hermano... Todas esas cosas que eran impensables hace unos meses. Y sienta bien. Es así. Sobre todo las cosas que no exigen casi de la utilización de la mente.

Es curioso por eso porque pretendía ponerme a grabar un disco inmediatamente, pero no he sido capaz de hacer prácticamente nada. Sí he tocado muchos días con amigos del mundillo musical, pero no he conseguido ponerme en serio a hacer cosas. Y hoy, que por fin me he decidido a escribir, he descubierto en parte por qué: a pesar de haber desconectado estos días, todavía acumulo el desorden de vida que yo mismo generé por encerrarme a estudiar a lo bruto y con el horario bastante girado.

Así que ahora estos días me toca pararme a reflexionar y ver qué cosas tengo que cambiar para volver a la normalidad. Necesito llegar hasta lo más profundo de mi ser para repasar las típicas cosas que se tienen claro pero que sin duda necesito refrescar: primero Dios (el que crea en Él) o el Amor en mayúsculas (en esto es más difícil no creer quizá), luego familia, una querida amiga, amigos... Sin olvidar que para poder querer a la gente que me rodea, que es lo que toda la vida me han explicado (y he experimentado) que da la felicidad, necesito estar bien yo. Ahí es donde entra hacer deporte, reflexionar con pausa (imprescindible esto, porque tiendo a comerme la olla con nerviosismo y esto sí que acaba por pasarme factura), comer adecuadamente, tomar el sol...

Esta tarde he ido a dar clase de guitarra a unos chavales de mi colegio y me lo he pasado en grande. Me han alegrado la vida. Hasta el punto de que una vez más me he planteado si Psiquiatría es lo mismo y si quizá debería tirar hacia el mundo de la enseñanza: creo que me encantaría y sería feliz con ello. Pero el gusanillo de probar con Psiquiatría siempre está ahí...

No sé. Supongo que de momento me toca esperar a ver si entro en Psiquiatría y probarlo. Y si no me gusta dejarlo e ir a por lo de la enseñanza. Si suspendiera el MIR, aunque en principio tenía pensado repetirlo, me lo replantearía...

En fin, estas son mis sensaciones y reflexiones post-míricas ahora mismo. Iré haciendo un recopilatorio conforme vayan avanzando los días. Ah, y por cierto, ¡está confirmado! ¡Me voy a Nueva York una semana a encontrarme con una querida amiga! Mi buena madre me ha prestado el dinero para poder hacer este viaje: me hace mucha ilusión y sé que me va a sentar increíblemente bien (además de así poder ver a una querida amiga después de más de dos largos y desalentadores meses lejos de ella).

¡Seguiré escribiendo!

martes, 14 de enero de 2014

Luz

Estaba hecho polvo corrigiendo el simulacro y me he estirado un rato en el suelo para recuperar la calma y coger fuerzas. Y ha sido efectivo. Necesitaba ser consciente, aunque fuera por unos segundos, de que esto se está acabando. Han sido muchos meses de esfuerzo, el resultado será uno u otro y ya me da igual ahora mismo. Sé que me he esforzado mucho y por eso me siento bien. Al mismo tiempo me doy cuenta de que he de dar lo mejor de mí mismo en estos quince días que quedan. A partir de entonces ya podré ir haciendo las cosas con calma, una tras otra. Reír, llorar, correr, tocar todos los instrumentos del mundo, viajar, leer, reflexionar más tiempo y más pausadamente, llegar a las profundidades de la sabiduría hablando con mis amigos...

¡Ya queda menos para ver la luz!

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Última de saturación

Había apagado ya la pantalla del ordenador para irme a casa a dormir. Pero he pensado... Así no te puedes ir. Estoy saturado. Supongo que influye que sean las 2:30 de la mañana y haya estado haciendo preguntas de Digestivo y con sensación de ir muy lento (aunque no es así para nada en realidad, creo que sigo avanzando bien). No sé. Ahora mismo estoy harto. Lo que menos me apetece es estudiar. Lo que más, tener la libertad para tocar, escribir, leer, ver a mis amigos cuando me apetezca. Supongo que todo llegará.

Tengo que admitir por eso que la pregunta de siempre ronda por mi cabeza, y ya sé que soy un cenizo en este sentido, pero justamente para eso está este blog: para "descenizarme", si es que se puede decir así, y aclarar mis ideas... ¿y si esto no fuera lo mío? Pero al mismo tiempo siempre la misma sensación de "tienes que", "debes...". Y por otro lado pienso que la Psiquiatría podría apasionarme hasta cierto punto. Quizás no al nivel de la música o el arte, pero sí bastante. Y la diferencia es que la Psiquiatría quizás me daría un nivel mejor de vida. O no. Quién sabe. Pero sí que es un camino más seguro. Y no solo he de pensar en mí, también está mi familia, una querida amiga... No sé. Qué difícil y qué complicado todo. A veces parece que casi es mejor no pensar nada. A veces lo intento. Pero no consigo que me dure demasiado la imposición de este vaciamiento mental, o como se le quiera llamar: al cabo de un tiempo siempre vuelvo a tener la necesidad de escribir.

Mañana será otro día. Mis neuronas están fundidas. Y me toca empezar el antibiótico para el absceso de la muela. No me hace ninguna gracia, la verdad. Tengo la sensación de que me puede afectar negativamente al ritmo de estudio.