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domingo, 6 de diciembre de 2015

Recta final

Sentado frente a la misma pantalla de ordenador, dos años después. Quién lo iba a decir... Mi situación ha cambiado por completo: a pesar de que también aparecen dificultades al empezar el camino de la vida laboral, tengo la suerte de poder dedicarme a algo que me gusta y que me llena. Y sobre todo, ayudar a mucha gente. Supongo que parecen cosas obvias. Pero ni yo mismo me doy cuenta muchas veces y no le doy el suficiente valor. Dejarlas escritas parece que deja más poso.

Uno no olvida los sacrificios hechos, los momentos arduos en el camino. La tristeza de los momentos de soledad y los esfuerzos por no someterse al cansancio. Sin embargo, todo pasa y lo más impensable cobra su sentido. Antes parecía que tenía todo el tiempo del mundo y a la vez se me escurría entre las manos. Ahora me falta, pero intento aprovechar cada segundo que tengo.

La vida cambia, nosotros también, pero no hemos de perder de vista los buenos objetivos que nos proponemos.

Ahí va un pedacico de mi biblioteca de musicoterapia personal:


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martes, 7 de abril de 2015

Imperiosa necesidad de escribir

Típico día en el que uno tiene la imperiosa necesidad de escribir. Ese día en el que todas las emociones salen a la palestra y uno queda desbordado por ellas, sin saber muy bien a qué agarrarse. Pues bien, yo me agarro al blog. Antes, a las libretas. Pero ahora las tengo incluso más abandonadas que el blog.
La vuelta de las vacaciones ha sido más dura de lo que me esperaba. Y en realidad he disfrutado de mi trabajo... Pero quizás mi mente no ha gestionado bien la velocidad a la que tiene que trabajar. O quizás simplemente estoy cansado y agobiado por las mil y una cosas que tengo que hacer. También influye que en el fondo he de pelear contra mi parte mala: mi pereza, mi desorden... Todos esos vicios que uno parece olvidar hasta que hacen su aparición repentina cuando nos damos de bruces contra la vida.
No pretendo adoctrinar a nadie. Faltaría más. No sé ni adoctrinarme a mí mismo... Lo que sí sé es pelear. Pero va bien que alguien nos enseñe cómo hacerlo y en qué dirección remar en ciertos momentos. Doy gracias por tener buenos amigos, familia y querida amiga, que nunca me abandonan.

lunes, 28 de julio de 2014

Octava guardia de medicina

Mañana la octava. Quizás la afronto con más seguridad. Para nada voy confiado, pero sí más convencido de lo que tengo que hacer en diversas para que no se me escapen detalles importantes.

Estoy feliz, aunque al mismo tiempo algo triste por la lejanía de una querida amiga. Sin ella parece que todo es más gris y la vida cuesta más. Tendré que ir a verla en breves.

Por otro lado, ya tengo ganas de volver a Psiquiatría. Es la verdad. Para eso he hecho el esfuerzo de todos estos años. Y eso que Neurología me está gustando. Quizás me da más pereza rotar por Medicina los últimos meses del año. Aunque me han dicho que está bien. Y sin duda tengo que aprovechar para aprender toda la medicina que pueda para que me sirva para el resto de mi vida...

martes, 22 de abril de 2014

Si pudiera volver atrás...

Si pudiera volver atrás en el tiempo y cambiar algunas cosas de mi preparación mírica y periodo post-MIR probablemente sería el desorden horario y sobre todo la falta de espacios personales para pensar sin dejarse llevar por preocupaciones, emociones y sentimientos.

Hoy no es el mejor día de mi vida pero por la mañana me he parado a meditar veinte minutos (gracias a las indicaciones de una querida amiga) y me ha sentado de maravilla. Sin duda debería hacerlo más a menudo. Lo recomiendo de verdad. Dejar la mente en blanco durante un rato hasta que las ideas vayan fluyendo con paz, sin ningún tipo de presión o nerviosismo autoimpuestos. El que crea en algún Dios personal que vaya dispuesto a escucharlo, pero creo importante destacar que para nada es una práctica exclusiva para creyentes. Las ideas van pasando del subconsciente al consciente de manera natural y uno se siente mejor. Creo haber leído hace tiempo que hay hasta demostraciones científicas de los beneficios de hacer cada día un rato de meditación.

Pues eso, ¡a meditar!

Ah, y por supuesto, si pudiera volver atrás escucharía más música: https://open.spotify.com/track/4pA9rCn6yWnr63NhPFYLuW

martes, 28 de enero de 2014

Últimos esfuerzos

A veces uno se siente triste o alegre sin ningún motivo. Y ya está, se puede convivir con ello. Parece que tengamos que encontrar mil razones para sentirnos bien o mal, y al final, como bien hemos estudiado en la carrera, hay un puro equilibrio de hormonas y neurotransmisores que difícilmente controlamos. Desde aquí me declaro opositor de la "happy life" o el positivismo barato de moda. Hoy no es el mejor día de mi vida, pero toca esforzarse por darlo todo: sólo quedan cuatro días para el MIR y no me puedo dormir.

Hése.

viernes, 17 de enero de 2014

Dementores

Esta noche he visto Harry Potter y el Prisionero de Azkaban con mis hermanos, mientras iba haciendo preguntas de Nefrología. Y he de admitir que al ver a los dementores chupando el alma de Harry me he sentido identificado: el MIR a veces parece que te quita la alegría. Pero por suerte todo acaba pasando, y aquí estoy a la 1:45 dándole caña a la Nefrología. Ya sólo me quedan siete preguntas para acabar.

Ahora acabo de sacar la cabeza por la ventana para recordar cómo era eso de sentir el aire fresco en la cara y oír el murmullo silencioso de la ciudad dormida. Al más puro estilo de días infantiles de vicio compulsivo al ordenador y a la Play, olvidando la realidad. Qué tiempos aquellos... No los veo tan lejanos. Creo que aún sigo siendo un niño, sólo que algo (no mucho) más curtido.

En fin, qué misterioso es todo. No entiendo nada de lo que es la vida. Pero bueno, ya tendré tiempo para entrar en disquisiciones filosóficas en cuanto esto se acabe.

sábado, 11 de enero de 2014

Brújula

No sé dónde acabaré. Pero lo que sí sé es que yo no estoy hecho para repetirme. Para la rutina. La creatividad me llama demasiado. Supongo que también el sentido del deber. Por eso he estudiado una carrera. No para ser rico. Eso me da exactamente igual. De hecho no quiero ser rico. Quiero tener lo justo para vivir. Y si sobra algo invertir en instrumentos para grabar discos y soñar. O darlo a quien tenga menos. No busco el prestigio. Si llega y es merecido, bienvenido sea. De otro modo no lo veo.

Mi objetivo en la vida es ser feliz y hacer lo más feliz que pueda a las personas que hay alrededor mío. Por los motivos que sean la música es una de las cosas que más cerca de la felicidad me lleva. Y por eso la mimo y la cultivo. Y ella hace lo mismo conmigo. 

Ser un medicucho de prestigio, así a secas, es probablemente la cosa que menos me llama en la vida. Porque para mí la Medicina no tiene nada que ver con lo que hemos estudiado en la carrera o para el MIR. Tiene que ver con tratar con personas y hacerles la vida más llevadera. Ser fuentes de cariño, de apoyo, de fuerza y ánimo. Todo lo que salga de aquí para mí sólo tiene un interés como medio para llegar a eso. Por eso sigo estudiando el MIR. Aunque la mayoría de cosas me den exactamente igual, si esto supone la llave para llegar a ser útil en los sentidos que comentaba arriba, quiero seguir adelante. Y si veo que no lo consigo, encontraré otros caminos. La medicina no es el único camino. Sólo una posibilidad más.

El título de esta canción resume lo que en realidad pienso: http://www.youtube.com/watch?v=EkPy18xW1j8


jueves, 9 de enero de 2014

Nervios e incertidumbre

Quizás lo que más nerviosismo y preocupación me genera ahora mismo es la incertidumbre de no saber qué va a ser de mi vida en los próximos años, al menos a nivel profesional (lo cual no es moco de pavo). Ya sé que ahora me he de concentrar en estudiar todo lo que pueda hasta el día del MIR, pero también me va bien escribir para tomar conciencia de la situación y no volverme completamente majara. A ratos cuando descanso me siento mal porque creo que podría estar estudiando más, pero no sé... Supongo que también hay que encontrar un punto medio entre el esfuerzo constante y el descanso. También es verdad que a veces el propio cuerpo te dice basta.

En fin, voy a seguir corrigiendo el simulacro mientras escucho el ronroneo de fondo de los tertulianos de "El Chiringuito" como compañía.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Hartazgo

El abuelo se pasó un buen tiempo buscando una palabra que rimara con hartazgo. Después de una larga temporada, creo que acabó encontrando "mayorazgo", que no sé muy bien qué es lo que significa.

Lo que sí sé qué significa es "hartazgo". Y es lo que siento ahora mismo. Supongo que soy un cenizo. Llevo años entrenándome para no parecerlo delante de los demás por eso, porque creo que se merecen algo mejor. Pero mi blog no. Se merece puramente lo que hay. La realidad. Me río porque me doy cuenta de la comida mental que es esto. Pero me da igual. Me va bien. Y ya está. Esta mañana me he levantado más pronto de lo normal, he hecho un poco de Reumatología y ahora sinceramente estoy harto. No pasa nada. Todo forma parte del trastorno distímico (autodiagnosticado, por supuesto) que he padecido toda mi vida. A ratos pensaba que era por cosas que pasaban. Pero no. Soy yo. A veces estoy de buen humor, y a veces no. Sin obedecer a nada. Y ya está. Es una variable más en el juego de la vida. Va bien que me lo recuerde, para no echarle la culpa enteramente a las cosas que me pasan (mal simulacro, mal día, enfado, acontecimiento desastroso...). Un poco sí por eso. Que así también es divertido.

A ver si me animo más a escribir así. Transcribiendo enteramente lo que pienso, de golpe. Sienta bien. Y es natural. Esto segundo no sé muy bien por qué lo digo. Pero me quedo tan ancho. El MIR está bien a ratos (como ayer, cuando veía todo bonito). Pero a otros es un coñazo. Y hay que desarrollar una cierta tolerancia al coñazo (yo la he desarrollado bastante a lo largo de estos seis años), pero también hay que decir basta. Así que estoy escuchando conciertillos. En concreto uno de The National: http://www.youtube.com/watch?v=TdFCD3oXMZo . No los conocía. Pero he visto que compiten contra mis admirados Tame Impala para el Grammy al mejor álbum alternativo, y al enemigo hay que conocerlo (es broma, evidentemente: me está resultando muy agradable escucharles)

lunes, 26 de agosto de 2013

Reflexiones matutinas

No puedo negarlo. Tengo que aceptar que estudio el MIR sin muchas ganas (aunque lo cierto es que estoy disfrutando más que en la carrera, todo sea dicho). A ratos se me hace difícil darle un sentido, y por eso me iría bien cada día dedicar un tiempo a pensar. Quizás justamente ponerme a escribir en el blog sea una buena manera de acotarlo.

Estoy algo nervioso. Y no sé ni por qué... Como toda mi vida, vamos. Todo el día comiéndome las uñas.

En fin, me voy a desayunar a ver si me despierto un poco.

domingo, 14 de octubre de 2012

Cambio

Ya he escrito antes, pero después de haber leído algo sobre los DPAR y la fisiología del embarazo, me han venido ganas de dejar constancia de una idea que lleva circulando por mi mente desde hace unos días, en concreto el día en que supuestamente íbamos a ver partos y al final estuvimos en el pasillo.

Estudiar la carrera de Medicina se me ha hecho muy duro. He tenido la tentación de dejarla en muchas ocasiones, y en todos los cursos. Sin embargo he seguido ahí, aguantando todo lo que me echaban a lo estoico. Y me siento orgulloso, aunque sólo en parte. Porque lo que veo es que no es una buena filosofía de vida, me ha consumido demasiado por dentro llevarlo de esta forma "voluntarista", si es que se puede llamar así. Además de que he disfrutado muy poco, cuando en teoría es una carrera bonita. También tengo que decir, aunque no me sirva de excusa, que en general no me ha gustado la manera de funcionar ni de mi universidad ni del hospital principal en el que he hecho las prácticas. A partir de aquí, ahora que empieza una nueva etapa de mi vida, creo que debería cambiar el chip y pasar a buscarle más sentido a mi día a día, guardando un tiempo para reflexionar cada día. Creo que es la única manera de compatibilizar este último año de carrera con la academia del MIR sin que esto suponga un desgaste brutal para mi salud mental.