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martes, 17 de mayo de 2016

Ideas rápidas

De repente, una iluminación. Las ideas agolpándose en la cabeza, el líquido del vaso a punto de derramarse. Todo cobra sentido, y lo que no, queda relegado a un segundo plano. Ni siquiera consciente de que probablemente eso no vuelva a ser leído. O sí. O qué más da. Seguimos siendo la misma persona cada día que nos levantamos. Los problemas vienen cuando hemos olvidado quiénes somos. E intentamos ser lo que no somos. A mí me gusta dibujar, leer, escribir, pintar, tocar. Y por supuesto también la psiquiatría. Aunque uno pueda tener días malos... De hecho en el fondo no creo que todas esas cosas estén tan separadas las unas de las otras. Huyamos de la psiquiatría con prejuicios. Los seres humanos necesitamos de la comprensión mutua. Ojalá no lo olvidemos.

sábado, 23 de abril de 2016

Lluvia, ansiolíticos, confusión y elección de plaza MIR

A veces pienso que quizás escribir todo lo que a uno le viene a la cabeza en un momento determinado puede tener un notable efecto ansiolítico. Voy a intentar comprobarlo una vez más.
Es importante también hacerlo con la máxima rapidez que uno pueda hacerlo.
En este preciso instante una querida amiga me ha comunicado que me regala el libro "Rayuela". Todo un clásico contemporáneo, si es que eso no es una contradicción. Sin tiempos verbales coherentes: en lenguaje moderno al más puro estilo de la serie Lost hablaríamos de flashbacks, flashforwards y presente paralelo (no recuerdo la terminología anglosajona).
No sé muy bien a qué viene esto, pero es parte del ejercicio. Es una descarga increíble de adrenalina. En mi caso creo que incluso me genera las famosas endorfinas. Sí, esas que supuestamente da el gimnasio. Y el ejercicio físico regular. Y tantas otras patrañas: no es que crea que nos engañan (a veces sí), simplemente es que parece que uno no pueda ser feliz si no adquiere las susodichas famosas.
Estos días algunos escogen plaza para el MIR. Hace dos años estuve yo ahí. Cada vez lo veo más lejano. Supongo que es normal... El paso del tiempo hace mella en la mente de uno.
Suenan sirenas. No sé si son ambulancias, la policía o los bomberos; la persiana está bajada porque llueve y no gusta que se mojen los cristales. Ésta podría colar como frase novelesca.
Algún día escribiré una. Es una de mis tareas pendientes. De hecho, empecé una. Ahí la tengo, guardada en uno de esos drives. Malditos catálogos digitales, no sé a quién se le ocurrió inventarlos... En realidad no me refiero tanto a la dualidad analógico-digital, sino más a conservar algún tipo de soporte físico para conservar determinados materiales. Con lo bien que me ha ido en más de una ocasión descubrir un viejo CD o papel perdido con información sumamente relevante (como si yo fuera alguien relevante... juas, juas). Tendré que hacerme con una máquina de escribir que funcione. Sería un sueño cumplido. Aunque me guste esto de los blogueros y sentirme moderno, adaptado al mundo de hoy en día.
Los días pasan. Nos ponemos nerviosos por unas cosas y por otras. Queremos salvar el mundo, y a veces no somos capaces ni de sacarnos adelante a nosotros mismos.
Es bien curioso: esta mañana hacíamos un ejercicio en grupo y se trataba de copiar lo que habíamos visto en una imagen durante 3 segundos, para evaluar nuestra capacidad de atención y percepción. Nadie, absolutamente nadie, ha acertado. Pero lo más increíble es que todos hemos escrito diferentes cosas en nuestros respectivos papeles.
Al mismo tiempo, me deprime la nula capacidad de introspección de algunos, insistentes saboteadores de la clase y afilados críticos guatsaperos posteriormente. Lo sé, es una crítica, y me gusta ser positivo. Pero no menciono nombres, por supuesto, y no pienso ir más allá.
Últimamente tengo ganas de lloriquear como un niño, pero las lágrimas no acaban de salir. Y luego encima me quejo de la poca introspección de los demás... O quizás ese no es el problema. No lo sé. Demasiados agobios y poca reflexión, eso sí lo sé. Debo exigirme rectificar y actuar más pausadamente.
De interés: ansiolíticos, elección de plaza MIR, elegir plaza para la residencia, elegir especialidad MIR, escoger especialidad MIR, escoger plaza MIR, psiquiatría MIR

martes, 7 de abril de 2015

Imperiosa necesidad de escribir

Típico día en el que uno tiene la imperiosa necesidad de escribir. Ese día en el que todas las emociones salen a la palestra y uno queda desbordado por ellas, sin saber muy bien a qué agarrarse. Pues bien, yo me agarro al blog. Antes, a las libretas. Pero ahora las tengo incluso más abandonadas que el blog.
La vuelta de las vacaciones ha sido más dura de lo que me esperaba. Y en realidad he disfrutado de mi trabajo... Pero quizás mi mente no ha gestionado bien la velocidad a la que tiene que trabajar. O quizás simplemente estoy cansado y agobiado por las mil y una cosas que tengo que hacer. También influye que en el fondo he de pelear contra mi parte mala: mi pereza, mi desorden... Todos esos vicios que uno parece olvidar hasta que hacen su aparición repentina cuando nos damos de bruces contra la vida.
No pretendo adoctrinar a nadie. Faltaría más. No sé ni adoctrinarme a mí mismo... Lo que sí sé es pelear. Pero va bien que alguien nos enseñe cómo hacerlo y en qué dirección remar en ciertos momentos. Doy gracias por tener buenos amigos, familia y querida amiga, que nunca me abandonan.

martes, 25 de marzo de 2014

Recomenzar

Desde hace un tiempo atravieso una crisis personal y existencial. Supongo que se nota por lo que voy escribiendo... A todo le falta sentido y no tengo un rumbo claro. Todo acrecentado por lo que supone no saber qué va a ser de mí en los próximos cuatro años (hasta dentro de un mes). Pero no me puedo engañar, mi mayor problema soy yo mismo. Porque si fuera sólo culpa del MIR o de la medicina ahora que estoy de vacaciones tendría que estar bastante contento y feliz y lo cierto es que no es así.

En cualquier caso, he decidido esforzarme por cambiar de hábitos. Esta mañana ya me he levantado con la pereza habitual, pero he decidido irme a correr. He dado pena. No he aguantado más de veinte minutos. Pero bueno, poco a poco espero ir cogiendo forma e ir subiendo de minutos.

Aparte de la forma física he decidido no resignarme a quedarme en casa solo los días que nadie me propone hacer algún plan. Si algún día estoy sin hacer nada en casa, llamaré a gente hasta conseguir un plan. Vale que a veces es difícil, porque yo estoy de vacaciones y la mayoría de mis amigos trabajando, pero también es verdad que algunos están en el paro y con ganas de hacer cosas. Así que nada de seguir entrando en un bucle egocéntrico.

Y aparte de todo eso, también me he propuesto reflexionar, meditar, orar al divino, o como cada uno lo quiera llamar. Pero necesito pararme para tomar conciencia de la situación presente, conocerme mejor y ver qué cosas hago mal y qué cosas necesito cambiar.

domingo, 16 de marzo de 2014

La crisis llega a mi examen MIR

Pues eso, que la crisis ha llegado a mi examen MIR. En época de bonanza nunca pensé que esto llegara a pasar, pero lo cierto es que después de la muerte del abuelo el dinero ha empezado a escasear en casa. Desgraciadamente tampoco cobro ya la pensión de orfandad, con lo cual soy el único de la familia que oficialmente no aporto nada de dinero. Y el sentimiento de culpabilidad me tiene martirizado todo el día.

Ahora mismo estoy en números negativos porque encima me he ido de viaje y me han tenido que dejar dinero mi buena hermana y querida madre. Gracias a ello he podido desconectar y vivir una especie de "sueño" durante una semana junto a una querida amiga... Pero ahora que he vuelto a la Tierra se me va pasando por la cabeza el "qué pasará si no saco plaza en Barcelona". Y aunque hace unos meses me decía que repetiría el MIR, ahora no lo veo tan claro: no puedo permitirme otro año sin cobrar. Así que si al final lo repitiera en todo caso sería trabajando a la vez.

Me falta lucidez para seguir escribiendo, así que lo dejo por el momento.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Sensaciones Post-MIR

Ya han pasado 18 días desde que hice el MIR. Me han servido para desconectar, ver a gente que hacía tiempo que no veía, hacer cosas como simplemente salir a la calle a ver que se cuece por ahí, jugar al Age of Empires contra mi hermano... Todas esas cosas que eran impensables hace unos meses. Y sienta bien. Es así. Sobre todo las cosas que no exigen casi de la utilización de la mente.

Es curioso por eso porque pretendía ponerme a grabar un disco inmediatamente, pero no he sido capaz de hacer prácticamente nada. Sí he tocado muchos días con amigos del mundillo musical, pero no he conseguido ponerme en serio a hacer cosas. Y hoy, que por fin me he decidido a escribir, he descubierto en parte por qué: a pesar de haber desconectado estos días, todavía acumulo el desorden de vida que yo mismo generé por encerrarme a estudiar a lo bruto y con el horario bastante girado.

Así que ahora estos días me toca pararme a reflexionar y ver qué cosas tengo que cambiar para volver a la normalidad. Necesito llegar hasta lo más profundo de mi ser para repasar las típicas cosas que se tienen claro pero que sin duda necesito refrescar: primero Dios (el que crea en Él) o el Amor en mayúsculas (en esto es más difícil no creer quizá), luego familia, una querida amiga, amigos... Sin olvidar que para poder querer a la gente que me rodea, que es lo que toda la vida me han explicado (y he experimentado) que da la felicidad, necesito estar bien yo. Ahí es donde entra hacer deporte, reflexionar con pausa (imprescindible esto, porque tiendo a comerme la olla con nerviosismo y esto sí que acaba por pasarme factura), comer adecuadamente, tomar el sol...

Esta tarde he ido a dar clase de guitarra a unos chavales de mi colegio y me lo he pasado en grande. Me han alegrado la vida. Hasta el punto de que una vez más me he planteado si Psiquiatría es lo mismo y si quizá debería tirar hacia el mundo de la enseñanza: creo que me encantaría y sería feliz con ello. Pero el gusanillo de probar con Psiquiatría siempre está ahí...

No sé. Supongo que de momento me toca esperar a ver si entro en Psiquiatría y probarlo. Y si no me gusta dejarlo e ir a por lo de la enseñanza. Si suspendiera el MIR, aunque en principio tenía pensado repetirlo, me lo replantearía...

En fin, estas son mis sensaciones y reflexiones post-míricas ahora mismo. Iré haciendo un recopilatorio conforme vayan avanzando los días. Ah, y por cierto, ¡está confirmado! ¡Me voy a Nueva York una semana a encontrarme con una querida amiga! Mi buena madre me ha prestado el dinero para poder hacer este viaje: me hace mucha ilusión y sé que me va a sentar increíblemente bien (además de así poder ver a una querida amiga después de más de dos largos y desalentadores meses lejos de ella).

¡Seguiré escribiendo!

jueves, 6 de febrero de 2014

Resetearse

Mi cerebro está reseteándose. Todavía arrastro agotamiento del MIR. Supongo que cuando desaparezca será el momento de volver a reflexionar y escribir alguna cosa con sentido.

martes, 28 de enero de 2014

Indignación

Tras admitir que no es mi mejor día, desde ya hace un tiempo estoy indignado con que el Ministerio no anule preguntas que están claramente mal escritas. Tiene gracia... Algunos de los examinadores deberían volver a examinarse ellos mismos, pero de lengua. No sólo de ortografía. Más de sintaxis, o de comprensión lectora. Porque hay preguntas que son difíciles de entender por culpa de lo mal redactadas que están: en cada simulacro y en cada MIR que he ido haciendo me encontrado algunas.

En fin, ahora sólo queda resignarse e intentar hacerlo lo mejor posible. Pero al menos queda constancia en el blog y yo ya me he quejado.

lunes, 20 de enero de 2014

Anatomía MIR

Después de analizar mis resultados en las preguntas de los simulacros, tengo decidido no contestar a ninguna de anatomía a menos que pueda descartar dos opciones claramente o la respuesta sea muy evidente. Lo escribo para que quede constancia y así acordarme el día del examen.

30.000

Ah, y se me olvidaba... ¡Hemos llegado a las 30.000 visitas! Gracias a toda la gente que va escribiendo y leyendo, ¡mucho ánimo para esta recta final!

jueves, 9 de enero de 2014

Nervios e incertidumbre

Quizás lo que más nerviosismo y preocupación me genera ahora mismo es la incertidumbre de no saber qué va a ser de mi vida en los próximos años, al menos a nivel profesional (lo cual no es moco de pavo). Ya sé que ahora me he de concentrar en estudiar todo lo que pueda hasta el día del MIR, pero también me va bien escribir para tomar conciencia de la situación y no volverme completamente majara. A ratos cuando descanso me siento mal porque creo que podría estar estudiando más, pero no sé... Supongo que también hay que encontrar un punto medio entre el esfuerzo constante y el descanso. También es verdad que a veces el propio cuerpo te dice basta.

En fin, voy a seguir corrigiendo el simulacro mientras escucho el ronroneo de fondo de los tertulianos de "El Chiringuito" como compañía.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Bienestar

A veces me doy cuenta de que estoy haciendo constantemente un sobreesfuerzo por estudiar a cualquier precio. Y no se puede. Llega un momento que la mente humana explota. La pájara, que me decía ayer mi madre. Yo soy el primero que constantemente está autoengañándose, pero eso luego acaba repercutiendo. Hay que conseguir estar bien. Si me duele la cabeza, me tomo un paracetamol. Por qué diantres no lo voy a hacer. No se trata de decir: estudio el MIR y ahora me fastidio todo el día. Hasta cierto punto quizá sí. Pero sólo hasta cierto punto. Hay que mantener un cierto bienestar, y yo llevo tiempo sin "cuidarme". Si me apagan la calefacción, he de pelear por encenderla otra vez, porque me muero de frío. Y así no hay quien estudie. Ese calorcillo interior mantiene las neuronas despiertas. Y si llevo varias horas delante del ordenador y me duelen los ojos, he de poner música, apagar la pantalla y cerrar los ojos. Si estoy muy nervioso tengo que parar y reflexionar por qué, ver si hay motivos... Y si me siento prisionero de la situación, hay que correr, saltar, gritar, tocar o reír.

Menudo discursito automotivacional. No va mucho conmigo, pero me doy cuenta de que es así, y así lo escribo, pues. ¡Música y a seguir!

AÑADO: De hecho me doy cuenta de que si me siento bien NO ME IMPORTA ESTUDIAR.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Última de saturación

Había apagado ya la pantalla del ordenador para irme a casa a dormir. Pero he pensado... Así no te puedes ir. Estoy saturado. Supongo que influye que sean las 2:30 de la mañana y haya estado haciendo preguntas de Digestivo y con sensación de ir muy lento (aunque no es así para nada en realidad, creo que sigo avanzando bien). No sé. Ahora mismo estoy harto. Lo que menos me apetece es estudiar. Lo que más, tener la libertad para tocar, escribir, leer, ver a mis amigos cuando me apetezca. Supongo que todo llegará.

Tengo que admitir por eso que la pregunta de siempre ronda por mi cabeza, y ya sé que soy un cenizo en este sentido, pero justamente para eso está este blog: para "descenizarme", si es que se puede decir así, y aclarar mis ideas... ¿y si esto no fuera lo mío? Pero al mismo tiempo siempre la misma sensación de "tienes que", "debes...". Y por otro lado pienso que la Psiquiatría podría apasionarme hasta cierto punto. Quizás no al nivel de la música o el arte, pero sí bastante. Y la diferencia es que la Psiquiatría quizás me daría un nivel mejor de vida. O no. Quién sabe. Pero sí que es un camino más seguro. Y no solo he de pensar en mí, también está mi familia, una querida amiga... No sé. Qué difícil y qué complicado todo. A veces parece que casi es mejor no pensar nada. A veces lo intento. Pero no consigo que me dure demasiado la imposición de este vaciamiento mental, o como se le quiera llamar: al cabo de un tiempo siempre vuelvo a tener la necesidad de escribir.

Mañana será otro día. Mis neuronas están fundidas. Y me toca empezar el antibiótico para el absceso de la muela. No me hace ninguna gracia, la verdad. Tengo la sensación de que me puede afectar negativamente al ritmo de estudio.

sábado, 14 de diciembre de 2013

¡20.000 visitas!

No sé ni cómo...
Pero hemos llegado a las 20.000.
Sólo puedo decir que muchas gracias a todos los que váis escribiendo y leyendo.
Para mí este blog es fuente de desahogo y descanso.
¡Me alegro de a alguno más le haya servido!

No me he resistido a una última...

Ya había cerrado sesión, pero quiero dejar constancia de este momento: ultra rallado de la Neumología, me he puesto a escuchar el Freak Out! (primer disco de Frank Zappa, de 1966). El pop "zappero" sin duda es el más inteligente que he escuchado, con permiso de Robert Fripp de King Crimson. Siguiendo con lo que decía, mientras escuchaba el disco de Zappa me he puesto a leer una entrevista en la que hablaba de Edgard Varèse (un compositor de música clásica del siglo XX): http://www.angelfire.com/ct2/deusmedixit/varese.htm

En la entrevista habla admirado de la música de Varèse, poniéndola por las nubes por su originalidad. Pues bien, he tenido ocasión de comprobar que así es porque el disco al que se refiere está en Spotify. Me estoy dando cuenta de que me encanta la música clásica-semiexperimental del siglo XX. Me he dado cuenta de que es muy inspiradora para componer: será clave para cuando me ponga a componer mi disco en esta misma habitación desde la que escribo. Puedo resumir todo lo que he dicho en una idea: "Componer canciones poperas bonitas y destrozarlas a base de disonancias"

martes, 3 de diciembre de 2013

Tabletizarse, al menos momentáneamente.

Hoy escribo desde una Tablet. Primera vez. Y la verdad es que no ayuda a hacerlo con desenvoltura... A responder preguntas de MIRes anteriores tampoco, porque no termina de funcionar bien.

En fin. Si ayer fue un día productivo (estudié cinco horas y media, pero de bastante intensidad), hoy no lo está siendo tanto. Llevo tres horas y media. Pero bueno, intentaré hacer un esfuerzo nocturno.

Por la mañana me he levantado tarde pero con mucha ansia de estudiar y aprovechar: error. Me ha podido la "emoción" (relativa, claro) porque al cabo de una hora estaba que me quería morir. Y no me he recuperado hasta que por la tarde, después de comer, me he quedado dormido durante el módico tiempo de un minuto.

Me voy a ver a una querida amiga y luego a seguir. He de corregir el simulacro y hacer desgloses de Neurología, porque mañana ya toca Traumatología.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Café

Hasta ahora sólo hacía uno por la mañana.

CAMBIO YA.

Hoy me he tomado uno por la tarde también y me noto mucho más despierto, con muchas más fuerzas. Estos dos meses que quedan no me puedo permitir prescindir del café, así que aquí queda por escrito.

Sigo corrigiendo el último simulacro.

martes, 26 de noviembre de 2013

Sigo escribiendo

Para seguir "transformando" mi manera de ver las cosas y mejorar mi preparación mírica, sigo escribiendo. Parece que hoy estoy inspirado. Ahora mismo estoy haciendo un examen de la academia para entrenarme, pero ya me está entrando el desfallecimiento típico de los simulacros. Y me doy cuenta de que podría mejorar esto por dos caminos: primero, tomándomelo con más calma. Es mejor ir haciendo las preguntas con tranquilidad que no hacer ocho rapidísimas, como me acaba de pasar, y luego ya estar hecho polvo para el resto del examen.

Por otro lado, creo que me acabo desanimando en el propio examen porque constantemente aparecen preguntas que no sé responder. No puedo evitarlo, pero es un error garrafal tomárselo así. Creo que esto puedo mejorarlo teniendo más en mente que los simulacros, simulacros son. Y justamente están para hacerte fallar, cuanto más mejor, para darte cuenta de tus errores y así aprender, y lo que es más importante, no fallar el día del MIR.

En realidad, nada que no supiera ya. Pero creo que me va bien reforzar este tipo de pensamientos para no caer en el abatimiento total.

Vuelvo al examen, a seguir poniendo en práctica todas estas cosas.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Admitiendo y solucionando un problema

Me da miedo admitírmelo a mí mismo: tengo miedo. Pero he decidido que me voy a sobreponer. Y la manera de hacerlo no es otra que escribiendo cada día. Y si a alguien le sirve, genial. Aunque no creo, porque realmente me siento un inmaduro escribiendo lo que voy a escribir: me da miedo suspender el MIR.

Tengo miedo de fracasar, de desanimarme, de reventar psicológicamente, de ser incapaz de levantarme, de rendirme y no volver a presentarme al año siguiente por verlo imposible... O por simple miedo a pasarlo mal otra vez. Nada nuevo en realidad. No sé si ya lo había escrito alguna otra vez en otras partes del blog, pero en realidad de este miedo ya era consciente. Se lo he dicho a muchas de las personas que me aguantan en el día a día (que sin duda se merecen un lugar en el cielo con las chapas conscientes e inconscientes que les debo pegar...).

Pero lo que es peor y que si había pensado alguna vez (quizá durante la carrera), había olvidado, es que tengo también miedo de aprobarlo. Y esto es lo que me está matando. Creo que es la raíz de que las cosas no me estén saliendo como quiero: tengo miedo a entrar en el mundo laboral y no ser capaz de seguir el ritmo, a no estar a la altura, a que no me guste, a no tener la fortaleza para llevar el día a día... No tiene nada que ver con que vaya a elegir Psiquiatría. De eso estoy convencidísimo, es lo único que me llama desde hace 8 años, cuando elegí el bachillerato biosanitario. Creo simplemente que tengo miedo a enfrentarme con la realidad de lo que supone una profesión.

No me ha ayudado últimamente la música tampoco, mi acompañante también desde hace diez años: ha perdido su función, que al final es transmitir algo que te sirva, ya sea en forma de ideas, sentimientos o pura diversión. Creo que últimamente para mí ha sido más una especie de "excusa" o "vía de escape" para no afrontar la realidad, que es que de momento no tengo los medios para vivir de la música y voy a tener que vivir de una profesión más "normal", por decirlo de alguna manera.

Me encanta la música, y si pudiera me dedicaría, pero a día de hoy no puedo vivir de ella (los meses después del MIR me voy a encerrar a grabar un disco en esta habitación, por eso...) y la Psiquiatría es lo que tengo más a mano para ganarme la vida. Y me da miedo, pero se ha acabado: me propongo firmemente cada día escribir mis reflexiones sobre el tema, para saber sobreponerme. Quiero afrontar de cara lo que tengo ahora. Y si no me decido a perder el miedo, siempre competiré en desventaja contra la mayoría de aspirantes a un puesto MIR, que sin duda están convencidos desde hace años de que la medicina es lo suyo.

Me quedo muy tranquilo escribiendo esto, y salgo rumbo a la biblio para pegar un apretón de estudio. Mañana más y mejor.

P.D: Esta postdata musical va por la realidad (no musical, al menos de momento): http://www.youtube.com/watch?v=fJ9rUzIMcZQ

viernes, 22 de noviembre de 2013

Rallada

Ayer fue un buen día de estudio. Creo que aproveché bastante, estuve concentrado (aunque me quedé frito un buen rato) y en general no me desanimé mucho.

Curiosamente hoy todavía no he empezado y ya estoy desanimado. Pero he decidido que no me voy a dejar llevar por las ralladas. Sobre todo hasta el 1 de febrero. He descubierto que el chocolate me ayuda mucho para esto, así que cada vez que me coge un bajón voy a comer chocolate y a intentar seguir estudiando. Si no lo consigo, como ahora, aprovecharé para escribir aquí para desahogarme.

En concreto hoy creo que la rallada viene desencadenada en gran parte por ver que muchos de mis amigos, primos y hermanos están ya trabajando y cobrando decentemente. Y yo aquí sigo estudiando como un idiota, y además con mil dudas sobre si realmente estoy haciendo bien o no.

Sigo planteándome si la medicina es lo mío, aunque admito que conservo el interés intacto por la Psiquiatría. No sé... A veces pienso que podría dedicarme a la enseñanza y ser feliz. Quizás cobraría menos... O no. Y en realidad, a día de hoy cobrar mucho no es lo más importante para mí. Sí que tengo ganas de cobrar algo para ganar relativamente en independencia, pero al margen de eso... Sé perfectamente que la felicidad no me la va a dar el dinero.

Necesito sentirme tranquilo y realizado. Necesito ser capaz de esforzarme, trabajar y al mismo tiempo aceptar que no soy una supermáquina de trabajar y también necesito descansar, reír, llorar... (qué sentimentalón suena esto). Quizás la música me gusta tanto porque me permite hacer estas tres cosas.

Bueno, en fin: voy a por la segunda ronda de chocolate negro y a seguir. Creo que estoy constipado, supongo que eso también contribuye a mi desánimo.